No es coyuntura, es estrategia

Hoy en día, la sociedad humana viene obligada a cambiar el modelo energético que la ha caracterizado, a lo largo del último siglo, en todas las facetas de su vida. En efecto, los combustibles fósiles tienen fecha de caducidad y, cada vez, serán más caros. Pero, sobre todo, su quema masiva es la primera responsable de lo que conocemos como Cambio Climático. Por tanto, todo lo que represente una apuesta sustantiva en el ámbito de esos combustibles, supone una apuesta por lo viejo, lo caro, lo importado y lo insostenible.

Y esa afirmación se puede expresar de forma tan contundente en Canarias, porque nuestro espacio geográfico posee una dotación extraordinaria de recursos energéticos alternativos, limpios, propios e infinitamente renovables.

Desde esa perspectiva canaria, la tempestad (llena de urgencias sospechosas y ditirambos) de las prospecciones petroleras que el lobby de Repsol y sus voceros más conspicuos, han desatado sobre la opinión pública isleña, pretenden presentarnos las prospecciones como el futuro, como una salida milagrosa de la crisis, ensoñación embaucadora más propia de usuarios del bálsamo de Fierabrás, que de ciudadanos de una sociedad madura e informada.

Pero es que Canarias, no solo dispone de una formidable capacidad de levantar un nuevo modelo energético limpio, barato, generador de empleo, propio (no tendríamos que importar energía sino que, además, la nuestra, limpita, no se la podrían llevar a otro sitio), yo añadiría público (las grandes instalaciones aportarían recursos financieros permanentes a los Ayuntamientos canarios).

En Canarias hay otra razón de vital importancia contra las prospecciones. Nuestra especialización turística. Que es la que explica la posición unánime de los Cabildos de Fuerteventura y Lanzarote contra las prospecciones, causando enorme sorpresa y asombro a los de fuera. Hay que subrayar que esas dos islas pidieron ser declaradas por la Unesco como Reserva de la Biosfera, para demostrar su más decidida apuesta de luchar por la sostenibilidad. Y lo han hecho porque saben que les aporta un grado adicional de excelencia, como destino turístico sostenible y diferenciado. Y es que el turismo constituye una actividad duradera, con enorme proyección de futuro, mientras que las prospecciones, aparte de constituirse como un peligro letal, pueden durar como máximo 20 ó 25 años.

No es coyuntura, es estrategia.

Por lo que se refiere a las iniciativas marroquíes, lo que hay que exigir a la UE es que fuerce a Marruecos para que cumpla a rajatabla la normativa en vigor. Y tiene armas para hacerlo.

ANTONIO GONZÁLEZ VIÉITEZ

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